miércoles, 14 de noviembre de 2012

Nuestra larga lista de espera

por: Marian Díaz Santos

Diplomada en Enfermería 

 

Somos pacientes pero no estamos enfermos. Estamos vestidos de blanco pero no estamos
ingresados en ningún centro hospitalario. Aparecemos en una lista de espera pero no ascendemos de
orden cuanto más graves estemos, más bien, cuanto mejor posicionados nos encontremos.

El Sistema Nacional Sanitario Español, contrata a sus trabajadores, a través de las llamadas bolsas
de empleo. Cuando una persona finaliza sus estudios sanitarios, en mi caso, la Diplomatura de
Enfermería, el primer consejo que te ofrecen es que te inscribas en dichas Bolsas de Empleo. Eso sí,
se olvidan de que cada Comunidad Autónoma, tiene sus propias normas, sus propios baremos, sus
propios procedimientos y sus únicos y desconocidos plazos de inscripción.

Así que, perdida después de haber estado tres años estudiando una carrera que no acaba por darte
las bases necesarias para ejercer tu profesión, te embarcas en esta aventura. Organizas papeles,
pagas en muchos casos cuotas de inscripción, estás a atenta a la publicación de las listas de
baremación y... a esperar.

¿Qué esperamos? Una llamada.
¿Qué hacemos mientras? Intentar conseguir los máximos puntos como si de un juego se tratara.
¿Qué conseguimos? Llegar al máximo de puntos posibles, sin obtener ningún tipo de beneficio.
Aunque puede llamarse beneficio, los conocimientos que vamos adquiriendo a través de cursos para
conseguir esos puntos.

¿Cuál es nuestro objetivo? Trabajar.
¿Qué plazo tenemos? El tiempo que le dediques a obtener un máximo de 30 puntos en cursos (600
horas) y 6 puntos entre Másteres y Expertos.
¿Qué ocurre si consigues el máximo de puntos? Has conseguido el primer y único objetivo que
está en tus manos.
¿Trabajamos entonces? No.
¿Entonces, qué esperamos? Una llamada.

Dicho de otra manera, seguimos en la lista de espera de una llamada telefónica que nos ofrezca un
trabajo digno.

Llega un momento en el que ya no puedes obtener más puntos porque tienes el máximo en lo que a
formación se refiere, así que sólo te queda la opción de obtener los puntos a través de la
experiencia.

¿Si no me llaman, cómo obtengo esos puntos? Ahí está lo importante. Ahí es donde te quedas
paralizada y de manos atadas... cruzando los dedos para que la suerte te ayude, para que si te llaman
al menos sea para un contrato más largo... porque ya ni piensas en quedarte cerca de casa.
Obviamente, como en toda lista de espera también hay manos que suben y bajan el orden de los
inscritos... porque hay gente con puntuaciones exactamente iguales, pero no tienen la misma suerte.

Puntúa como puedas, sería nuestro lema.

1 comentario:

  1. Muy bien explicado Marian. Ojalá disfrutes en la nueva apuesta que te ofrece el mundo de la enfermería y que dentro de no mucho llegue tu trabajo soñado. Eres una gran enfermera y una persona impresionante.
    Gracias Alba por darnos la oportunidad de hablar de la vida diaria, de nuestros miedos, retos y de lo difícil que es enfrentarse a la vida laboral, aspecto de la vida que nos ayudará a ser dichosos o eternamente fracasados.

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